Mazatlán, Sin.- Terminó el silencio. El apoyo con sonidos grabados, hologramas a través de la televisión o seguidores de cartón. El 16 de octubre de 2020, entre dudas, desconcierto y cierto miedo por el virus que sigue en el ambiente, la gente regresó a los estadios. Aguascalientes y Mazatlán fueron las primeras ciudades en ponerse a prueba.
No fue lo mismo. El estadio Victoria y el Kraken estuvieron a menos de la mitad de su capacidad y sin niños, sin embargo, tuvieron el movimiento tan esperado. Los aficionados son la gasolina que hace andar al futbol.
El comercio se reactivó, la gente pudo ponerse la playera de su equipo otra vez. La casa de los Rayos no recibía a sus seguidores desde el pasado 8 de marzo, mientras que el moderno recinto de los cañoneros lo efectuó por primera vez. La gente entró a un estadio virgen, con olor a nuevo todavía.
El outfit de los seguidores que se animaron a ir incluyó el inseparable tapabocas. El pedazo de tela fue, es y será indispensable para que la gente pueda entrar a los inmuebles. Si alguien no lo trae, tiene que retroceder.
El protocolo sanitario tiene muchos puntos. Todos se tienen que respetar. El tapate sanitizante al entrar, aplicar el gel antibacterial, medir la temperatura, todos son instrumentos y cosas a las que la gente se acostumbró en su vida diaria, pero que faltaba hacerlo en los gigantes de concreto.
Las fotografías que compartieron ambos clubes a través de sus redes sociales, dejaron ver que el orden y conciencia se mantuvo al menos la mayor parte del tiempo. No fue perfecto, pero hubo mejor conducta a la que ensañaron algunas personas en el estadio de los Tomateros de Culiacán el jueves en la noche. La gente, Pno toda, ignoró las recomendaciones sanitarias.
Los aficionados ingresaron en orden y asombrados.
De esa forma, 217 días después, los equipos lograron sentir el calor de su gente, los gritos y los aplausos, era algo que necesitan ambas partes.
Los asientos en la tribuna estuvieron marcados con calcomanías, en dos se pudieron sentar y en tres no.
Ian González demasiado rápido desató la felicidad de los 5 mil asistentes en el Victoria. Los festejos tuvieron que ser sin acercarse a nadie, todos desde su sitio y sin quitarse el cubrebocas.
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Los vendedores siguieron las mismas medidas de salud. Todos con caretas y guantes de plástico en las manos. El dinero recibido se desinfectó al instante.
En Aguascalientes la gente también tuvo que ver en la presión al árbitro. Adonai Escobedo fue atacado como hace mucho no lo sentía. Los jueces fueron los menos beneficiados con el regreso de la gente, sin embargo, están acostumbrados a ser los blancos de los insultos.
Fernando Arce les provocó más alegría a los asistentes. La noche fue perfecta para los hidrocálidos.
Para salir también hay reglas, en orden y con distancia, nadie puede permanecer en las gradas.
A 700 kilómetros de distancia Mazatlán tomó la estafeta. El equipo de El Faro tuvo público y como en agradecimiento o impulso emocional, Camilo Sanvezzo marcó rápido el histórico tanto. El Lobo pudo celebrar con su grada. En el Kraken se agotaron las 8 mil entradas disponibles para ver a su equipo.
La noche fue mágica en la Perla del Pacífico. Tomás Boy debutó con gente, goles y un cardiaco triunfo. Aguascalientes y Mazatlán tuvieron calificaciones aprobatorias, le toca a Puebla la próxima jornada.
Hubo equipos vencedores y caídos, pero al final todos ganaron.
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