Mazatlán, Sin.- Ángeles Covarrubias es una de las miles de personas que, de un día para otro, se quedaron sin su fuente de trabajo a consecuencia de la pandemia del coronavirus.
Y es que desde hace 40 días dejó de laborar en un puesto de tacos de la colonia Reforma, que era muy concurrido antes que se presentara la contingencia.
La falta de comensales, principalmente visitantes de origen nacional, dice, fue lo que hizo que los dueños decidieran cerrar el establecimiento.
Si no hay turismo no hay trabajo, y pues estábamos invirtiendo más y no salía lo de la comida, por lo que se decidió que ya no se abrieran las puertas de la taquería.
Covarrubias
Antes que cerraran el negocio, optaron por comerse los guisos de los tacos para que no se desperdiciaran, pero definitivamente no era la solución al problema que se tenía.
Las pocas ganancias no eran las óptimas para pagar el piso del puesto, e incluso el sueldo de una señora de la tercera edad, quien se encargaba de hacer tortillas a mano.
Esa señora era la única persona a la que se le asignaba un sueldo en específico, ya que el negocio era familiar, atendido por su mamá, quien cocinaba, una prima que “mesereaba” y ella, que se encargaba de servir los tacos.
Las puertas de la taquería se cerraron, con la promesa de que volverán a abrir, una vez que pase la contingencia que mantiene a México en una crisis económica.
Mujer de retos
Pese a lo ocurrido, Ángeles decidió enfocarse a una labor que realiza por temporadas durante el año. Y aunque sabía que no era algo seguro, se arriesgó, el coronavirus no la iba a detener.
Desde su casa, que se encuentra por la avenida Juan Pablo II, en la colonia Manuel J. Clouthier, comenzó a realizar piñatas, las cuales normalmente elabora para fechas especiales, como es el periodo de posadas navideñas, donde la gente busca las tradicionales estrellas y las figuras de Santa Claus.
Con una inversión mínima fue como comenzó a tener un número considerable de piñatas, cuyos precios van desde los 30 a los 100 pesos, de acuerdo al tamaño.
Sus familiares han sido los principales clientes de su negocio, no obstante que también acuden personas que no conoce, pero que no dudan en llevarse alguna de sus creaciones.
Vendo más con los familiares, porque como ven que tengo hijos, pues me compran por lo menos una, aunque son las pequeñas las que más se venden.
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Las ganancias obtenidas, aseveró, un 70% son destinadas a sus consanguíneas, mientras que el resto es para seguir adquiriendo el material que utiliza en su trabajo.
Aprovecha situación
La joven nunca pensó que la pandemia que originó que perdiera su trabajo, le ayudaría a incrementar un poco las ventas de sus piñatas en las últimas dos semanas, antes que iniciara la Fase 3 de la contingencia del Covid-19.
A través de internet, señala, fue como se dio cuenta de diversas creaciones que tenían que ver con el coronavirus, que iban desde la elaboración de pasteles hasta piñatas.
Dichas confecciones llamaron poderosamente su atención, y enseguida se puso “manos a la obra” para realizar con cartón y papel de color verde, el virus que ha ocasionado estragos no sólo en México, sino en todo el mundo.
Son dos los tamaños, chico y grande, los que ofrece Ángeles a las personas que pasan por su casa, donde se puede admirar al singular personaje que pende del techo de su vivienda.
Contra el virus
Otra de las creaciones que sobresalen entre las piñatas que ofrece la joven, se encuentra el jabón que se hizo famoso en redes sociales, luego que fuera menospreciado por una mujer, que aseguraba que ese producto era para bañar a los perros.
No sé en qué país, en la despensa les regalaban un jabón y la señora que la recibió comenzó a decir que era para bañar perros, no sé por qué lo dijo, si aquí es para lavar la ropa, siempre se ha utilizado para eso.
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Incluso, aseguró, ese tipo de producto como otros, son eficaces para los problemas de dermatitis, además que tiene que ver con la higiene que requieren las personas para contrarrestar los efectos del Covid-19.
A la espera
Las ideas y las ganas de trabajar no ceden para Ángeles, quien mientras espera se componga la situación en el país, continúa con la realización de piñatas que le permitan tener el sustento para sus hijas.
Como difícil, calificó la contingencia que ha originado el coronavirus en México, donde hay personas que se las han visto más negras que ella, tras no tener ni siquiera para comer.
Dijo que es a esa gente, la que no tiene recursos, a la que el gobierno debe apoyar, pues a causa de que no tienen trabajo, no pueden tener dinero para comprar sus alimentos diarios.
Mientras ella tenga frijoles, sopas o lentejas, podrá aguantar los días difíciles de la pandemia, que son los que se avecinan.
Y aunque las piñatas que vende no pueden ser quebradas en estas fechas por la suspensión de eventos y la prohibición de reuniones sociales, sabe que cuando pase la pandemia todos sus clientes le darán duro al coronavirus, al grito de "dale, dale, dale, no pierdas el tino...."
DATOS
40 días han pasado desde que Ángeles dejó de laborar en un puesto de tacos de la colonia Reforma.
30 pesos cuesta la piñata más pequeña.
100 pesos es el valor de la piñata grande.
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